lunes, 17 de mayo de 2010

LA WATCHTOWER ¿REALMENTE LA DIRIGE JEHOVÁ? PARTE 3

“En aquel tiempo los justos resplandecerán tan brillantemente como el sol”
— Mateo 13:43 —

TIEMPO APROXIMADO DE LECTURA: 7 MINUTOS


LEER PRIMERA Y SEGUNDA PARTE


Nadie puede negar que en 1914 empezó una nueva época marcada por angustias sin final. El mundo se vuelve cada día más peligroso y las personas, lejos de pensar en su prójimo o sus propios hijos, siguen arruinando nuestro planeta por propósitos egoístas. ¿Acaso se supo lo que acontecería de antemano? Así es, y del grupo que predijo esos sucesos el periódico neoyorquino The World dijo en 1914: “El tremendo estallido de guerra en Europa ha cumplido una profecía extraordinaria. Durante el pasado cuarto de siglo, por medio de predicadores y por medio de la prensa, los ‘Estudiantes Internacionales de la Biblia ‘(testigos de Jehová), […], han estado proclamando al mundo que el Día de la Ira profetizado en la Biblia amanecería en 1914. ‘¡Tenga cuidado con 1914!’ ha sido el lema de centenares de evangelizadores viajeros” (The World, 30 de agosto de 1914).


Por unos cuarenta años los Estudiantes de la Biblia proclamaron por todo el mundo que en octubre de 1914 se vencería el período llamado en la Biblia “los tiempos de los gentiles”, y que esto traería una época de tribulación sin precedentes. Ahora bien ¿qué aconteció? La profecía bíblica lo revela. El reino Mesiánico estaba a punto de nacer en los cielos, pero antes de que este naciera en octubre de 1914, el gran Dragón, Satanás el Diablo, estaba listo para intentar impedir el nacimiento del Reino, pero si no lograba impedirlo, lo devoraría tras su nacimiento (Revelación 12:1-4). Tal y como lo pintó la profecía Satanás hizo estallar la I Guerra Mundial justo antes del nacimiento del Reino, solo unos tres meses antes, en Julio de 1914 (Véase la entrada “¿Coinciden las fechas?”). Desde ese mes en adelante, empezó a verse claramente la señal compuesta que dejó Jesús que incluía Guerras mundiales, hambrunas nunca antes vistas, grandes terremotos, grandes pestes y muchas cosas más (Mateo capítulo 24 y Lucas 21). ¿Quiénes fueron los únicos que discernieron el año exacto en que ocurrirían estos acontecimientos, cuatro décadas antes? Los testigos de Jehová.


Es notable que desde 1914 se cumplieran extraordinarias profecías con gran exactitud en el grupo de los testigos de Jehová (conocidos entonces como “Estudiantes de la Biblia”), profecías como la de los tres tiempos y medio, que se menciona tanto en Daniel como en Revelación, la profecía de los 1290 días y la de los 1335 días (Daniel 7:25; 12:7; 12:11, 12; Revelación 11:2, 3; 13:5). Ahora bien, al pasar los años fueron apareciendo en el escenario mundial elementos que cumplían profecías bíblicas. Uno de esos elementos fue la Liga de Naciones que vino a existir en enero de 1919 y que encarnó el papel de la “cosa repugnante que causa desolación” mencionada por Daniel y por Jesús mismo (Daniel 11:31; Mateo 24:15). El propósito de la Liga de Naciones era la paz mundial, pero no lo logró, y se hizo más que evidente que era inútil en 1939, cuando estalló la II Guerra Mundial. A partir de ese año esta sociedad se sumió en un abismo de inactividad. Esta inactividad permitió a Jehová demostrar a quién estaba utilizando para entender su palabra profética, ¿cómo?


Unos tres años después de que la Liga de Naciones estuviera, prácticamente, inexistente, el 20 de septiembre de 1942, el hermano N. H. Knorr dio el famoso discurso “Paz… ¿será duradera?” y este cambió radicalmente la forma de pensar de los estudiantes de la Biblia de aquel entonces. Ellos esperaban que la II Guerra Mundial condujera al Armagedón. Sin embargo, en este discurso el hermano Knorr declaró que esa guerra no era la guerra de Dios, si no que la ganaría Estados Unidos. También declaró que después de esa guerra vendría un período de “paz” que se aprovecharía para predicar. Pero también dijo que después de esa guerra, en cumplimiento de Revelación 17:8, la Liga de Naciones reaparecería. ¿Qué sucedió? La historia lo responde: Unos tres años después de ese discurso acabó la guerra y la ganó Estados Unidos. Vino un período de “paz” y la Liga de Naciones reapareció, ahora con el nombre de Organización de las Naciones Unidas (ONU), ¿cómo supieron los testigos de Jehová estos detalles con tres años de antelación? ¿Acaso no es prueba de que Jehová, efectivamente, los estaba dirigiendo?


¿Qué grupo religioso ha explicado con tanta exactitud profecías bíblicas y ha discernido su cumplimiento? No existe otro aparte de los testigos de Jehová. Jesús predijo que durante el tiempo del fin podría hacerse evidente quiénes eran los verdaderos “hijos del Reino”, los ungidos (Mateo 13:43). Mientras que la iglesia católica lucha por mantenerse viva en un mundo en el que ya no ejerce el poder que solía tener, los testigos de Jehová seguimos creciendo en todo el mundo, y cada año un promedio de 250.000 personas se bautizan simbolizando su dedicación a Dios (Isaías 2:2, 3). Mientras que las iglesias protestantes siguen dividiéndose en más y más sectas, los testigos seguimos uniéndonos cada vez más en todo el mundo. Pregúntese, ¿qué otro grupo religioso tiene tanta unidad doctrinal? ¿Qué otro grupo religioso tiene tanto amor, sin importar la condición o raza de sus miembros? ¿Qué otro grupo religioso tiene sus publicaciones en más de cuatrocientos idiomas, con exactamente la misma información? ¿Qué otro grupo religioso se preocupa de que, incluso sus canciones de alabanza, se canten en muchos idiomas, con el mismo ritmo y la misma letra? No hay duda, únicamente los testigos de Jehová han alcanzado la unidad verdadera en este mundo dividido (Miqueas 2:12) Las personas que pertenecen a la cristiandad mueren espiritualmente de hambre, están abandonadas. Contrario a eso, nosotros estamos disfrutando en un paraíso espiritual, con mucho alimento espiritual. Diariamente podemos alimentarnos espiritualmente con el folleto Examinando las Escrituras Diariamente. Semanalmente recibimos unas cuatro horas de información bíblica en las reuniones. Mensualmente recibimos tres revistas. Anualmente tenemos seis días de instrucción especial en las Asambleas. Anualmente recibimos nuevas publicaciones. ¿Acaso está usted muriéndose de hambre espiritual? No, porque únicamente en nosotros se cumple la profecía de Isaías 65:13.


¿Acaso no es un privilegio pertenecer a este grupo único en el mundo? Ahora bien, ¿disfruta usted completamente de todas las bendiciones que Jehová nos da por estar en ese grupo? Por ejemplo, si a usted se le preguntara sobre Revelación 17:8 ¿podría explicarlo? Dado que Jehová no ha acortado su mano para darnos entendimiento espiritual, usted debería saber explicarlo. Nunca de por sentadas las provisiones de Jehová, ¿ve solo los defectos en los hermanos, o los ama por sus cualidades? ¿Canta de todo corazón los hermosos cánticos del reino en su idioma? ¿Lee el texto diario todos los días? ¿Asiste usted a todas las reuniones semanales? ¿Lee todas las revistas todos los meses? ¿Asiste a todas las asambleas, sin perderse ni una sesión? ¿Ha leído ya las publicaciones nuevas, a saber, el libro “Testimonio Cabal” y el folleto “La Biblia”? Una respuesta positiva a todas esas preguntas revelará que usted sí valora todas las bendiciones de Jehová.


No hay duda de que Jehová dirige al “esclavo fiel y discreto”, al Cuerpo Gobernante y a la Watchtower. Todo lo que los testigos de Jehová hemos logrado se debe únicamente al espíritu de Jehová. Así que siga demostrando que valora su lugar en la congregación, y no olvide, la congregación es única en el mundo. Si la dejamos, ¿encontraremos algo mejor? En lo absoluto, porque un lugar mejor sencillamente no existe.

lunes, 10 de mayo de 2010

LA WATCHTOWER ¿REALMENTE LA DIRIGE JEHOVÁ? PARTE 2

“En aquel tiempo los justos resplandecerán tan brillantemente como el sol”
— Mateo 13:43 —

TIEMPO APROXIMADO DE LECTURA: 8 MINUTOS


LEER LA PRIMERA PARTE


Dado que, como vimos la semana pasada, no podemos adorar a Jehová por nosotros mismos, sino que debemos pertenecer a la organización que él dirige, obedeciendo a los hombres que él ha nombrado surge la pregunta, ¿son los testigos de Jehová esa organización que él dirige? Algo que podría hacer surgir dudas podría relacionarse con entendimientos equivocados sobre la verdad que ha habido a lo largo de los años. 1914 y 1975 ¿le suenan conocidas esas fechas? Es posible, y lo más seguro es que se recuerde de ellas como fechas fallidas del fin. ¿Indica lo que se dijo respecto a esos años que la organización de Jehová no cuenta con el favor divino?


Respecto a 1914, sabemos que los testigos de Jehová esperaban el fin para esa fecha. Ellos sabían que los tiempos de los gentiles habían empezado en 606 a.E.C.* y que terminarían en 1914, lo que significaba que Jesús empezaría a gobernar como Rey del Reino de Dios (Lucas 21:24 Reina Valera). Aún así, no estaban seguros de lo que pasaría en ese año. De hecho, a principios de ese mismo año la revista The Watch Tower dijo: “el Año 1914 es el último de lo que la Biblia llama ‘Tiempos de los Gentiles’ —el período en que Dios permite a las naciones de la tierra hacer su mejor esfuerzo por dominar el mundo—. El fin de sus ‘Tiempos’ marca la fecha para el inicio del Reino del Mesías, y la Biblia declara que esto será anunciado por un gran Tiempo de Tribulación, que, tal como lo vemos, es inminente”, pero solo un párrafo después dijo: “Como ya hemos señalado, no estamos de ninguna manera seguros de que este año, 1914, presenciará cambios radicales y rápidos en la Administración […] No importa qué ocurrirá o qué no ocurrirá durante estos años, nuestra fe en el gran Plan Divino de las Edades y la Siega no será sacudida ni un poco” (The Watch Tower, 1 de Enero 1914, página 3). Estas palabras revelan que, aunque esperaban grandes cosas, estaban consientes que no les competía saber qué exactamente ocurriría. ¿Qué hay de 1975? En 1966 se publicó el libro Life Everlasting —In the freedom of the Sons of God que presentaba la fecha de la creación del hombre en 4026 a.E.C. y señalaba que los 6000 años de historia humana terminarían en 1975 ¿por qué debe interesarnos? Porque la Biblia señala que Jehová trabajó “seis días” creativos y al “séptimo procedió a descansar”. Basándose en la ley del sábado típico de la nación de Israel, y en el significado profético de los jubileos, llegaron a la conclusión de que en 1975 podría empezar el reinado milenario de Jesucristo, quien se hizo llamar “Señor del sábado” (Para detalles véase la entrada “1975… ¿Predicho el fin del mundo?"). Sin embargo, y contrario a lo que los secuaces de Satanás quieren hacernos creer, los testigos nunca aseguraron qué pasaría en 1975. De hecho, antes de esa fecha la revista The Watchtower (La Atalaya, en español)dijo: “¿Significa esto que el año 1975 traerá la batalla de Armagedón? Nadie puede decir con certeza qué en particular traerá ese año. Jesús dijo: “Respecto aquel día o la hora, nadie sabe” (Marcos 13:32). Suficiente es para los siervos de Dios saber con certeza de que a este sistema bajo Satanás se le está acabando el tiempo. ¡Qué tonta sería una persona que no estuviera despierta y alerta al tiempo limitado que queda, a los eventos trascendentales que pronto tomarán lugar, y a la necesidad para trabajar para su propia salvación!” (The Watchtower, 1 de mayo de 1968, página 272). Así que las palabras de Jesús en Marcos 13:32 de que nadie sabe la fecha en que vendrá el fin resonó con constancia desde 1966 hasta 1975. ¿Indican las especulaciones del pasado que los testigos de Jehová no cuentan con la guía divina?


Quien no conoce la historia bíblica del cristianismo verdadero podría imaginarse tal cosa. Sin embargo no debemos pasar por alto una pregunta muy importante que hicieron los propios apóstoles de Jesucristo: “Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). ¿Qué tiene de malo esta pregunta? Revela que, al igual que los testigos de tiempos modernos, los apóstoles ungidos de Jesús también tuvieron en cierto momento ideas erróneas. En la pregunta que plantearon en Hechos 1:6 revela que ellos tenían dos grandes ideas equivocadas: 1) que Jesús restauraría el reino a Israel y 2) que lo haría en ese tiempo. La respuesta de Jesús sirvió para reprender, tanto a los apóstoles y discípulos del siglo primero, como a los cristianos ungidos de tiempos más modernos: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción” (Hechos 1:7). Con estas palabras Jesús no corrigió la idea de que se restauraría el Reino al Israel carnal porque solo unos días después se haría evidente de que Jehová había escogido una nueva nación. Sin embargo sí les hizo ver que no les competía tratar de saber cuándo actuaría Jehová mediante el Reino. Lamentablemente, los testigos de tiempos modernos casi pasaron por alto esa advertencia. Sin embargo, eso no nos indica tampoco que Jehová no los guiara; de hecho, también les pasó lo mismo a los cristianos ungidos del siglo primero, por esa razón el apóstol Pablo vio necesario darles la siguiente advertencia: “Tocante a la presencia de nuestro Señor Jesucristo y el ser nosotros reunidos a él, les solicitamos que no se dejen sacudir prontamente de su razón, ni se dejen excitar tampoco mediante una expresión inspirada, ni mediante un mensaje verbal, ni mediante una carta como si fuera de nosotros, en el sentido de que el día de Jehová esté aquí” (2 Tesalonicenses 2:1-3). Así que algunos ungidos de Tesalónica creían que el día de Jehová estaba muy cerca, sin embargo, pasaron por alto la advertencia de Jesús en Hechos 1:7, pero ¿eran esas especulaciones indicios de que ellos no eran verdaderos cristianos, que Jesús no los dirigía? ¡Por supuesto que no! Ellos debían reajustar su forma de pensar; algo que tuvieron que hacer también los cristianos ungidos de tiempos modernos.


Podríamos mencionar varios ejemplos de entendimientos erróneos que tuvieron los cristianos en el siglo primero pese a que en ese tiempo estaban vivos los apóstoles de Jesús y todos eran hermanos ungidos de Cristo, sin embargo, esto no probaría que ellos no tenían la religión verdadera. De hecho, todo esto está en conexión con el principio bíblico que encontramos en Proverbios 4:18, que dice: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”. El entendimiento de la verdad es progresivo. Así fue en el siglo primero, y así es en tiempos más modernos. De hecho, el mismísimo apóstol Pablo reconoció que habían cosas que ellos no entendían claramente al decir: “Porque tenemos conocimiento parcial […] pero cuando llegue lo que es completo, lo que es parcial será eliminado. Porque en la actualidad vemos en contorno nebuloso por medio de un espejo de metal, pero entonces será cara a cara. En la actualidad conozco parcialmente, pero entonces conoceré con exactitud” (1 Corintios 13:9, 10, 12).


Las personas que no estudian la Biblia piensan que, el que cambiemos de entendimiento bíblico es prueba de que nuestra religión no es dirigida por Jehová. En cambio, tanto la Biblia como nosotros, sabemos que esto es prueba convincente de que Jehová realmente nos dirige, ¿cómo así? Pues bien, las iglesias de la cristiandad se han estancado en sus dogmas como la inmortalidad del alma, el infierno de fuego, la trinidad y doctrinas así; ahora bien, si estas se dejaran iluminar por Jehová, progresivamente hubieran cambiado su entendimiento respecto a estas cosas y hubieran conocido la verdad, sin embargo, llevan decenas de cientos de años creyendo lo mismo, cuando nosotros positivamente sabemos que son falsedades satánicas que contradicen la palabra Santa de Jehová, y hemos entendido todo esto en menos de 150 años. Nosotros buscamos entender mejor la Biblia y así adorar a Jehová con espíritu y con verdad, aunque eso implique cambiar nuestra propia forma de pensar (Juan 4:24; compare con Romanos 12:2).


Jesús profetizó: “En aquel tiempo los justos resplandecerán tan brillantemente como el sol en el reino de su Padre.” (Mateo 13:43, léase Daniel 12:3). Pero el sol no brilla a plenitud las 24 horas que dura un día ¿verdad? Para que brille a plenitud deben pasar de 3 a 6 horas desde que sale, y la iluminación de este es progresiva. De la misma forma, los “justos”, es decir, los ungidos podrían tener un entendimiento pleno de la verdad bíblica de forma progresiva.

Ya vimos, entonces, que no tener un entendimiento claro de la verdad bíblica no prueba que Jehová no dirige a los testigos de Jehová, más bien, refuerza nuestra fe de que el espíritu Santo nos está guiando. El profeta Ezequiel vio a la organización de Jehová representado por un carro, ¿y hacia donde viaje ese carro? Siempre va hacia adelante, y el entender mejor una porción de las escrituras nos asegura de que estamos yendo hacia adelante, al paso del “carro” de Jehová (Ezequiel capítulo 1). Ahora bien, ¿qué hechos prueba de que los testigos de Jehová, efectivamente, tenemos la verdad y el apoyo de Jehová? En la última parte de esta serie veremos cómo se han cumplido predicciones hechas por el pueblo de Jehová y cómo hay hechos innegables de que esta, en efecto, es la organización terrestre de Jehová.


*NOTA: Los Estudiantes de la Biblia habían entendido de que en 606 a.E.C. había caído Jerusalén y habían empezado a contarse los 2520 años de la profecía del capítulo 4 de Daniel. Sin embargo, tiempo después se dieron cuenta de que no existía año 0 y se dieron cuenta, también, de que la fecha de la caida de Jerusalén no había sido 606 a.E.C. sino 607 a.E.C. El que no se hayan dado cuenta de ese pequeño error de fechado permitió proclamar el fin de los "tiempos de los gentiles" para 1914, por lo tanto estamos seguros de que Jehová dirigió estos hechos, a fin de que se proclamara su voluntad, aunque después hubiera que hacer ajustes en su cronología.

lunes, 3 de mayo de 2010

LA WATCHTOWER ¿REALMENTE LA DIRIGE JEHOVÁ? PARTE 1

“En aquel tiempo los justos resplandecerán tan brillantemente como el sol”

— Mateo 13:43 —

Existen miles de organizaciones religiosas y todas dicen tener la verdad. Nosotros, los testigos de Jehová concordamos muy bien con el sentimiento expresado en el cántico 65 que dice “No busques más, pues esta es la verdad”. ¿Por qué cree usted que ha encontrado la verdad? ¿Realmente hay pruebas de que los testigos de Jehová tengan la verdad? ¿Qué hay de los errores doctrinales y cronológicos que ha habido a lo largo de los años? Todas esas preguntas se pueden resumir en una sola ¿Realmente dirige Jehová al Cuerpo Gobernante y la Watchtower? Veamos algunas preguntas que surgen y cómo nos llevan a una conclusión lógica y razonable.

¿Podemos adorar a Jehová por nosotros mismos, sin pertenecer a alguna organización religiosa? ¿Cómo dirigió Jehová a su pueblo en el pasado? Hasta el año 1513 Jehová fundó una nación escogida, la cual dirigía mediante un mediador: Moisés. Antes de 1513 Jehová usó patriarcas para dirigir a sus siervos, patriarcas como Abrahán, Isaac y Jacob y tenía sacerdotes como Melquisedec, rey-sacerdote de Salem. Tiempo después, la nación quería reyes humanos, así que Jehová dirigió a su pueblo mediante reyes como David y Salomón, aunque tenía profetas y profetizas que cuidara del pueblo en sentido espiritual. ¿Cambiaron las cosas en el siglo primero? Algunos podrían pensar así al leer el relato de Marcos 9:38-40. Aquí se relata de un hombre que expulsaba demonios en el nombre de Jesús; los discípulos de Cristo no estaban de acuerdo, así que reprendieron a este hombre; cuando Jesús se enteró de lo sucedido dijo: “No traten de impedírselo, porque nadie hay que haga una obra poderosa sobre la base de mi nombre que pronto pueda injuriarme; porque el que no está contra nosotros, está a favor nuestro”. ¿Indica esto que solo se puede ser “seguidor de Cristo” aunque no esté en una organización religiosa? No. Cuando Jesús dijo estas palabras no había una organización cristiana establecida a la cual este hombre pudiera recurrir. Se hace evidente que el principio de Marcos 9:40 de que el que no está contra Cristo está a su favor fue solo temporal. Esto lo podemos saber porque Jesús dijo que nadie que hiciera una obra poderosa en su nombre lo injuriaría, pero en Mateo 7:21-23 Jesús dejó claro que habría personas que harían obras poderosas usando su nombre pero él las rechazaría y las consideraría dignas de la destrucción eterna ¿Es esto contradictorio? No lo es si vemos el contexto histórico. Cuando sucedió lo del hombre que expulsaba demonios en el nombre de Jesús corrían los primeros meses del año 32 E.C., pero poco más de un año después, en el Pentecostés del año 33 E.C. se fundó la congregación cristiana verdadera. A partir de ese momento cualquier persona que quisiera tener la aprobación de Jehová y Jesús debía arrepentirse de sus pecados, bautizarse y llegar a formar parte de la congregación cristiana establecida, lo que implicaba separarse por completo de toda secta religiosa fuera “cristiana” o pagana (Hechos 2:38-40; 2 Corintios 6:17; 11:13, 14). Estos hechos nos muestran que Jehová siempre dirige a su pueblo mediante una organización, pero, ¿quién la dirigiría?

¿Deberíamos someternos a la autoridad de hombres imperfectos? Desde lo antiguo Jehová usó hombres para dirigir a su nación. Él nombró ancianos, principales, sacerdotes y el sumo sacerdote. Cuando se cometía un asesinato en Israel, se medía para saber cuál era la ciudad más cercana a donde había aparecido el cadáver; cuando se establecía esto, la ciudad y sus habitantes eran culpable de derramamiento de sangre ya que no se conocía al verdadero asesino, entonces los ancianos y los jueces de la ciudad “acusada” debían matar a una ternera cuya muerte sustituiría a la del asesino, y pedir a Jehová que no se imputara ese asesinato a la ciudad (Deuteronomio 21:1-5). ¿Qué pasaba si se conocía al asesino? Debía asesinarse al culpable, pero, ¿Quiénes se encargaba de ejecutar esas acciones? Se hacía bajo la dirección de los jueces (Deuteronomio 19:13) ¿Qué tiene esto que ver? No debemos olvidar que en los tiempos del Israel antiguo Jehová sí se comunicaba directamente con sus siervos, algo que en la actualidad no hace, pero aunque podía comunicarse con los principales o los profetas no lo hacía, sino que usaba jueces para mantener el orden en su nación y los israelitas debían respetar a estos hombres. ¿Qué pasaba si se rebelaban contra los hombres nombrados? Cuando los israelitas murmuraban contra Moisés o Aarón Jehová consideraba que la murmuración no era contra ellos, sino contra él mismo (Números 14:27-30). Esta rebeldía no pocas veces tuvo como resultado la muerte de muchas personas. Esto nos muestra que Jehová siempre usó hombres a los cuales sus siervos debían someterse, ¿cambió esto en la congregación cristiana? No. Jehová nombró ancianos y siervos ministeriales que llevaban la delantera, y los miembros de la congregación debían respetar a estos hombres (Hechos 20:28; Hebreos 13:17; 1 Corintios 16:16; 10:10). ¿Y qué pasa si esos hombres cometen errores? Bueno, piense en esto, ¿se atrevería usted a murmurar contra el apóstol Pablo? Seguramente su respuesta sería un rotundo “¡No!”, pero, ¿era él perfecto? Por supuesto que no, tenía muchos defectos como nosotros. Él mismo dijo: “lo bueno que deseo no lo hago, pero lo malo que no deseo es lo que practico” (Romanos 7:19). Es posible que como orador tampoco fuera muy bueno (2 Corintios 10:10). Pero aún así las congregaciones debían respetar su apostolado. Así que bajo el arreglo cristiano también se exige que nos sometamos a la autoridad relativa que Jehová ha dado a algunos hombres. ¿Aplica esto al Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová? Bueno, ¿qué pasó cuando las congregaciones del siglo primero acataron las órdenes de ese Cuerpo que residía en Jerusalén? “Ahora bien, a medida que iban viajando por las ciudades entregaban a los de allí, para que los observaran, los decretos sobre los cuales habían tomado decisión los apóstoles y ancianos que estaban en Jerusalén. Por lo tanto, en realidad, las congregaciones continuaron haciéndose firmes en la fe y aumentando en número de día en día” responde Hechos 16:4, 5. Jehová bendijo a las congregaciones porque observaron “los decretos” que había dado el Cuerpo Gobernante.

¿Significa esto que el Cuerpo Gobernante no se equivoca? Por supuesto que no. Pero, ¿indica eso que no lo dirige Jehová? Analizaremos eso a la luz de los sucesos de tiempos bíblicos la siguiente semana.

viernes, 23 de abril de 2010

ADULTERIO, UN RICO, UN MENDIGO, TORMENTOS EN EL HADES Y GLORIA EN EL SENO DE ABRAHÁN ¿QUÉ SIGNIFICA LUCAS 16:18-31? PARTE 2

“Todo el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio”
— Lucas 16:18 —

LEER LA PRIMERA PARTE

NOTA: En la entrada anterior se hace mención de “Mateo 16:18-31”, tanto en el título como en algunas citas, tome en cuenta que cometí un grave error al escribir “Mateo” en vez de “Lucas”. Así que en realidad estas dos entradas se basan en Lucas 16 y no en Mateo 16. Mis disculpas por este error.

En 1513 a.E.C. Jehová entró en un pacto “matrimonial” con los israelitas, sin embargo ese pacto matrimonial solo era temporal pues Jehová dijo: “celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; no uno como el pacto que celebré con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto” (Jeremías 31:31, 32). En Jeremías 31:32 Jehová se llama a sí mismo el “dueño marital” de Israel, pero como celebraría un nuevo pacto el pacto anterior quedaría abolido. Sin embargo, no se podría entrar en un nuevo pacto “matrimonial” sin la muerte de alguna de las dos partes ya que como dice Lucas 16:18, una persona divorciada que se vuelve a casar comete adulterio, por eso el apóstol Pablo señaló —como ya vimos la semana pasada— que a los israelitas se les hizo morir respecto a la ley para llegar a ser posesión de otro, es decir, Cristo (Romanos 7:1-6). Sin embargo, ¿qué pasaría con los israelitas después de esa muerte simbólica? La respuesta la encontramos en Lucas 16:22-31.

Siguiendo la trama que traemos desde la semana pasada, el hombre rico —que simbolizó a los fariseos amantes del dinero— y el mendigo llamado Lázaro —que simbolizó a los israelitas comunes— murieron y Lázaro fue llevado por los ángeles al cielo. Como ya vimos, la muerte solo simbolizó un cambio de condición, por lo tanto el que Lázaro se haya ido al cielo no hemos de tomarlo literal. Para saber lo que significa esta ascensión al cielo recurriremos a las cartas Paulinas. En Efesios 2:1, 6 el apóstol Pablo dijo: “Además, a ustedes [Dios los vivificó] aunque estaban muertos en sus ofensas y pecados y nos levantó juntos y nos sentó juntos en los lugares celestiales en unión con Cristo Jesús”. Es obvio que el apóstol no hablaba de que literalmente se habían ido al cielo, sino se refería a la posición de superioridad espiritual que alcanzaron los ungidos —el grupo que compone la novia de Cristo—. Así es como deberíamos entender la muerte y ascensión al cielo de Lázaro. Cuando las personas comunes aceptaron que la ley mosaica dejaba de funcionar, aceptaron a Cristo como su señor y salvador y como su futuro “esposo” (Revelación 19:7). Entonces recibieron la unción del espíritu Santo y alcanzaron un posición elevada en sentido espiritual, simbólicamente ascendieron a los cielos, al “seno de Abrahán”, a “los lugares celestiales en unión con Cristo Jesús”. ¿Qué sucedió, entonces, con la clase del hombre rico?

Jesús comentó que su salario fue el tormento. Ese tormento no debe tomarse literal, así como la ascensión al cielo no es literal, ni la muerte misma de estos personajes. En Revelación 14:11 se habla también de tormento impartido a las personas que adoran a la “bestia salvaje” (Véase el libro Apocalipsis… Se acerca su magnífica culminación, páginas 210 y 211). Ese tormento no se imparte literalmente a las personas sino simboliza lo molesto y tormentoso que será el mensaje “sin diluir” que anuncia su próxima destrucción. El efecto que causa a esas personas el mensaje que predicamos es similar al efecto que causó la predicación de Jesucristo y sus discípulos del siglo I pues en Lucas 16:14 dice que los fariseos —el hombre rico—, al escuchar la predicación de Jesús “le hacían gestos de desprecio”. Algo similar pasó con este “hombre rico” cuando el humilde Esteban denunció su hipocresía. El relato histórico nos dice que “se sintieron cortados hasta el corazón, y se pusieron a crujir los dientes contra él” (Hechos 7:54). No hay duda, la predicación les causó tormento intenso (Compare con Revelación 9:5 y lea Apocalipsis… se acerca su magnífica culminación capítulo 22).

Los demás versículos nos ayudan a ver que el hombre rico tenía un padre y hermanos que simbolizan respectivamente a Satanás y sus aliados religiosos (Juan 8:44). Sin embargo el “padre Abrahán” le dice que sus hermanos tienen la ley y los profetas y que si no escucharon a Moisés tampoco escucharían a “Lázaro” si este volviera a su condición anterior. ¡No eran necesarios milagros para tratar de convencer a estas personas! Estas tenían que escudriñar por sí mismas la palabra de Dios para saber qué camino es el correcto. Sin embargo los líderes religiosos se negaron a creer y por lo tanto, su tormento continuó por varios años.

No hay duda que entender estos versículos tan controversiales es una bendición de parte de Jehová. ¡Cuán agradecidos debemos estar que Jehová utilice al “esclavo fiel y discreto” para darnos el alimento apropiado al debido tiempo! Es posible que antes de analizar esta información pensáramos que Lucas 16:18 —que habla del divorcio— no tenía ninguna relación con la parábola del Hombre Rico y Lázaro, pero al analizar detenidamente estos versículos y otras partes de la Biblia relacionadas nos damos cuenta de que en realidad, complementan la parábola y nos ayuda a dar una explicación correcto, librándonos así del error religioso dominante en la cristiandad. No hay duda, Jehová es la fuente infinita de Sabiduría y verdad.

lunes, 12 de abril de 2010

ADULTERIO, UN RICO, UN MENDIGO, TORMENTOS EN EL HADES Y GLORIA EN EL SENO DE ABRAHÁN ¿QUÉ SIGNIFICA MATEO 16:18-31? PARTE 1

“Todo el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio”
— Mateo 16:18 —

Conocemos la ley bíblica del adulterio expuesta por Jesús en Mateo 16:18: quien se divorcia y se vuelve a casar comete adulterio y expone a otras personas a este pecado grave. La única base para un segundo matrimonio limpio ante Jehová es la infidelidad matrimonial o la muerte del cónyuge (compare con Mateo 5:32; 1 Corintios 7:39). Inmediatamente después de exponer la norma bíblica expresada en Mateo 16:18, Jesús pasa a contar una historia fascinante:

Había un hombre rico y un mendigo llamado Lázaro; con el tiempo ambos murieron y Lázaro fue llevado por los ángeles al cielo, mientras que el hombre rico fue al hades y sufría tormentos, ¿prueban estos versículos la existencia de un tormento eterno en el infierno? ¿Sabía usted que Mateo 16:18, que habla sobre el divorcio y el adulterio, nos ayuda a aclarar este asunto? Veamos:

Sabemos positivamente que un infierno en donde se atormente a las personas no existe y hay muchos textos que prueban eso como Eclesiastés 9:5, 6, 10 y Ezequiel 18:4, entonces ¿qué significan estas palabras de Jesús?

La historia que contó Jesús no puede ser una historia literalmente real porque indicaría que Lázaro ya había ido al cielo y tal cosa no era posible porque Jesús dijo “Nadie ha subido al cielo, sino solamente el que bajó de allí, es decir, yo, el Hijo del hombre” (Juan 3:13 Biblia en Lenguaje Sencillo). Siendo ese el caso debe ser lo que Jesús comúnmente contaba, una parábola. Puesto que es una parábola cada suceso y cada personaje debe tener un significado. Para identificar a los personajes hemos de leer cuidadosamente el contexto de este versículo. Unos versículos antes dice: “Ahora bien, los fariseos, que eran amantes del dinero, escuchaban todas estas cosas, y le hacían gestos de desprecio” (Lucas 16:14). Jesús dirigió su parábola a estos hombres y apropiadamente podemos llegar a la conclusión de que el hombre rico de la ilustración representa a los fariseos como conjunto porque este hombre, según contó Jesús, “se ataviaba de púrpura y lino, y gozaba de día en día con magnificencia”, y Lucas 16:14 señala que los fariseos eran “amantes del dinero”. Entonces ¿qué representa el mendigo Lázaro? Siendo los Fariseos el “hombre rico” es fácil llegar a la conclusión de quién es Lázaro. Juan 7:49 relata que los fariseos decían de la gente común: “esta muchedumbre que no conoce la Ley son unos malditos”. Puesto que para los fariseos la gente común era maldita, apropiadamente Jesús representó a este grupo de personas a un mendigo despreciable (Lucas 18:11, 12). Esta explicación resulta lógica al examinar el significado del resto de la parábola.

¿Qué significa la muerte de estas personas? Significó un cambio de condición. Es ahora cuando entra en juego las palabras de Jesús respecto al divorcio. Cuando Jehová hizo de Israel su nación escogida y los Israelitas se dedicaron a él en el monte Sinaí en el año 1513 a.E.C. los israelitas entraron en un pacto “matrimonial” con Jehová, por eso Jehová se llamó a sí mismo “el dueño marital” de Israel (Jeremías 3:14). Sin embargo, con la venida y muerte de Jesús el pacto de la ley que ataba a los Israelitas a Jehová como su esposo quedaba anulado, simbólicamente se hacía morir a las personas que estaban bajo ese pacto (Gálatas 3:13, Lea Romanos 7:1-6). Ahora era necesario, para tener la aprobación de Jehová, ser seguidor de Jesús y formar parte de su “novia” ungida, es decir, entrar en un “nuevo pacto” matrimonial (Revelación 21:2; compare Jeremías 31:31, 32 con Lucas 22:28-30). Al realizarse esa muerte simbólica de las personas, estas podían formar parte de la futura y simbólica esposa del Cordero Jesucristo sin cometer adulterio.

Esto nos aclara qué significa la muerte de ambos personajes. Esta muerte significó el cambio de condición respecto a la relación que las personas, tanto las prominentes como las comunes, tenían con la ley de Moisés. Romanos 7:4 y 6 nos ayuda a entender mejor esto cuando dice: “A ustedes también se les hizo morir a la Ley mediante el cuerpo del Cristo, para que llegaran a ser de otro. Pero ahora hemos sido desobligados de la Ley, porque hemos muerto a aquello por lo cual se nos tenía sujetos, para que seamos esclavos en un sentido nuevo por el espíritu, y no en el sentido viejo por el código escrito”. Bueno, ya aclaramos qué es la “muerte” de estos dos personajes, pero ¿qué significa, entonces, la gloria y el tormento consiguiente? Lo veremos la siguiente semana.

lunes, 29 de marzo de 2010

EL DIEZMO Y LOS CRISTIANOS

“Traigan todas las décimas partes”

— Malaquías 3:10 —

En muchos países latinoamericanos, e incluso norteamericanos, son muy comunes las iglesias evangélicas. Al menos en mi territorio, uno de los temas que a ellos les gusta tratar se relaciona con el Diezmo. ¿Entiende usted a cabalidad este tema? Si no es así es posible que sea muy difícil razonar con una persona sincera que pregunte al respecto. La semana ante-pasada hablamos del ayuno y citamos el texto de Gálatas 3:13 que dice: “Cristo, por compra, nos libró de la maldición de la Ley”, ¿aplica este texto también en lo que se refiere a la ley del Diezmo? Veamos:


El Diezmo se estableció como ley en el tiempo de los Israelitas y el propósito era suplir lo necesario para los sacerdotes levíticos que servían en el templo de Jerusalén; ya que ellos vivían en el templo y no tenían parte en la herencia de la tierra prometida y debían dedicarse a tiempo completo al servicio a Jehová, los diezmos de la nación de Israel les daba lo necesario para subsistir. Cientos de años después de la posesión de la tierra prometida mediante el profeta Malaquías Jehová dijo unas palabras registradas en un versículo que a los miembros de las iglesias protestantes, y especialmente a sus pastores, les gusta mucho citar: “Traigan todas las décimas partes al almacén, para que llegue a haber alimento en mi casa; y pruébenme, por favor, en cuanto a esto —ha dicho Jehová de los ejércitos—, a ver si no les abro las compuertas de los cielos y realmente vacío sobre ustedes una bendición hasta que no haya más carencia” (Malaquías 3:10). Para saber si esta petición de Jehová aplica a los cristianos solo es cuestión de saber cuándo se escribió. Malaquías completó su libro después del año 443 a.E.C. y como ya se mencionó en Gálatas 3:13, la muerte de Cristo anuló todas las leyes dadas a los Israelitas mediante Moisés, y la muerte de Cristo ocurrió en el año 33 E.C. Por lo tanto, la ley del diezmo desapareció junto con la ley del ayuno el 14 de Nisán de 33 E.C.


Sin embargo, entre los cristianos de origen judío surgió un problema, porque algunos aún querían aplicar la ley de Moisés, y especialmente la de la circuncisión, este caso fue llevado al Cuerpo Gobernante en Jerusalén y la decisión de ellos también nos ayuda a saber si el diezmo lo deben pagar los cristianos. El Cuerpo Gobernante mandó una carta a todas las congregación que decía: “Al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación. Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!” (Hechos 15:28, 29). ¿Consideró el espíritu Santo y el Cuerpo Gobernante necesaria y obligatoria la ley del diezmo? No, porque si ellos hubieran considerado que el diezmo aún debía pagarse lo hubieran puesto en esta lista de cosas de la ley que aún debían guardar los cristianos. Además, surge la pregunta, ¿A quien debían pagar el diezmo los cristianos? En Israel se debían dar a los sacerdotes levitas, pero bajo el arreglo cristiano ya no existía tal arreglo sacerdotal, porque Jesucristo era el Sumo Sacerdote en los cielos y todos los cristianos del siglo primero pertenecían a un “sacerdocio santo” (1 Pedro 4:5). En vista de esto el apóstol Pablo escribió a los cristianos hebreos: “Es verdad que los hombres de los hijos de Leví que reciben su oficio sacerdotal tienen mandamiento de cobrar los diezmos del pueblo según la Ley. Ciertamente, pues, ocurre un poner a un lado del mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia” (Hebreos 7:5, 18). ¡No puede haber prueba más contundente! La Palabra de Jehová no exige que los siervos suyos bajo la “ley del Cristo” paguemos el diezmo, entonces, ¿cómo debe considerarse el diezmo hoy día?


Debe considerarse como un robo. Los pastores que exigen el diezmo están pasando por alto el mandato que dio Pablo en 1 Tesalonicenses 3:10, 12 que dice: “Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma” y “Les damos la orden y exhortación en [el] Señor Jesucristo de que, trabajando con quietud, coman alimento que ellos mismos ganen”. No es inusual ver a tales pastores viviendo de forma lujosa o por lo menos viviendo bien, mientras que muchos de sus feligreses son personas de escasos recursos. Esto nos recuerda la visión que Jehová dio al apóstol Juan, en donde vio al imperio mundial de religión falsa representada por una prostituta que “vivía en lujo desvergonzado”.


Sin duda, saber la verdad sobre este respecto ha librado a miles de personas humildes de pesadas deudas y de ser engañadas. Con razón Jesús dijo: “Y conocerán la verdad, y la verdad los libertará” (Juan 8:32).

lunes, 22 de marzo de 2010

DESPIDIENDO A UN GRAN AMIGO

“La senda de los justos es como la luz del alba, cuyo esplendor va creciendo hasta el pleno día”
— Proverbios 4:18, Sagrada Biblia por Evaristo Marín Nieto —


Aún hay hermanos que recuerdan con mucho cariño la asamblea de Distrito de 1983-1984 titulada “Unidad del Reino”, y especialmente el discurso “Música que alaba a Jehová”, ¿por qué fue sobresaliente ese discurso? Tras 17 años de la publicación del cancionero en inglés titulado “Cantando y acompañándose con música en el corazón” se anunció la publicación próxima de un nuevo cancionero titulado “Canten Alabanzas a Jehová”, ¿qué diferencias tendría ese cancionero? En primer lugar, en vez de 119 cánticos contendría 225. Las letras se modificaron según se entendieron las verdades bíblicas en los 17 años transcurridos desde 1966 hasta 1983 y se modificaron muchos versos para mejorar el aspecto poético de las canciones.

Han pasado 25 años desde ese emocionante anuncio y todos los que actualmente somos testigos de Jehová alabamos a Jehová usando ese hermoso cancionero. El día viernes 29 de mayo de 2009, durante el primer día de la asamblea de Distrito “¡Manténganse Alerta!” de todo el mundo, muchos hermanos se sorprendieron y se conmovieron al escuchar el anuncio que decía que pronto, a partir de Enero de 2010 alabarían a Jehová con la “ayuda de un nuevo y hermoso cancionero titulado ‘Cantemos a Jehová’”. Las emociones y los sentimientos encontrados que tal sorpresa provocó se vivieron por todo el globo terráqueo al repetirse ese anuncio en las miles de asambleas de Distrito que se celebraron por todo el mundo. No fue raro ver a hermanos derramar lágrimas mientras escuchaban el popurrí de 6 de los nuevos cánticos del Reino. En muchos países ya han empezado a utilizar el nuevo cancionero, pero en muchos otros los empezaremos a usar a partir de la siguiente semana. La Conmemoración de la muerte Jesús será el evento señalado para cantar por primera vez como congregación esas nuevas composiciones. Mientras pasan los días llevamos una “cuenta regresiva” que nos indica cuáles serán los últimos cánticos del cancionero de 1984 que usaremos. Los escogidos han sido: 91 “Siendo Enseñados por Jehová”, 87 “La Cena del Señor”, 105 “Aclamemos al primogénito de la creación”, 171 “La canción de Victoria” y el 195 “Este es el día de Jehová”. Aunque estamos ansioso de cantar los nuevos cánticos, no podemos evitar sentir una tristeza que extrañamente nos invade. Es cierto que “Canten Alabanzas a Jehová” se ha quedado anticuado, pero con el irse de ese cancionero, se van más que simples canciones; se van con ellas trozos de nuestras vidas, ¿por qué decimos eso?

Muchos hermanos no olvidarán jamás la emoción que sintieron el día de su bautismo al cantar cánticos como el 13 (Dedicación Cristiana), 55 (Andando diariamente con Jehová), 143 (Declárate por Jehová), 202 (¡Estamos dedicados a Dios!), 207 (¿De quién mostramos ser?) u otros. Es cierto que esos cánticos aún existen en “Cantemos a Jehová”, pero no son iguales y, dado que les dimos un significado especial a las versiones anteriores, no despiertan en nosotros los sentimientos que nos provocaban las composiciones de 1984 ¿Quién no lloró alguna vez cuando, al finalizar la asamblea de Distrito o Internacional cantamos la estrofa que decía “Por compañerismo sincero, leal, hermanos y amigos: ¡Gracias Jehová!” (212)? ¿O a quién no se le enchinó la piel de emoción cuando cantaba la estrofa de aquel cántico que decía “Cristo gobierna ya y pronto pasará el viejo orden en Armagedón” (195)? ¿Acaso no se sintió motivado por las palabras: “¿Dice usted: ‘Predicar yo no puedo, expresarme no puedo al hablar’?” (215)? ¿O no se imaginó las bendiciones del paraíso cuando cantaba “Podrás ver la resurrección si fijas allí la visión” (222)? Tampoco podremos olvidar los ratos graciosos que pasamos en la congregación cuando todos se confundían al cantar el estribillo que decía “Si no quieren perecer besen al hijo de Jehová” (168) o la vez en que nadie del Salón pudo cantar el cántico 219 llamado “El trono celestial de Jehová” por ser el cántico más difícil de todo el cancionero en español.

¿Verdad que son momentos que recordaremos siempre? Versos como “Vivimos, morimos para ti; pues tú eres nuestro Dios” (13), “Siendo malos los días sepamos comprar el tiempo de meros placeres” (193), “Jehová y el Cristo son amigos de verdad, Amor con vida eterna dan; podemos bien lograr” (76) y “El control del cuerpo y mente, sí, mostrará nuestro amor y verdad” (191) en algún momento de nuestra vida ejercieron influencia en nosotros, nos motivaron a estar alerta, a acercarnos a Jehová, a luchar contra Satanás y a luchar contra nuestras propias imperfecciones. Sin duda es triste saber que nunca más, en ningún salón del Reino ni en ningún Salón de Asambleas resonarán nuestras voces entonando esos versos.

Sin duda, “Canten Alabanzas a Jehová” fue un gran amigo que nos ayudó a “derramar nuestro corazón” delante de nuestro padre celestial, nos ayudó a alabarlo y a mantenernos limpios o a mantener intacta nuestra esperanza del Nuevo Mundo. Sin embargo, una estrofa de un cántico de ese cancionero también nos recuerda algo: “Mientras seguimos marchando adelante, con la verdad nos refina Jehová. Luz da a su pueblo muy abundante, no precisamos mirar nunca atrás” (cántico 54).

Jehová ha nombrado al “Esclavo fiel y Discreto” para darnos el alimento al tiempo apropiado, y Canten Alabanzas a Jehová ya ha cumplido su propósito. Para nuestro tiempo es necesario “Cantemos a Jehová” por muchas razones, así que ¿cómo reaccionaremos al cambio? ¿Seremos humildes y aceptaremos los grandes cambios que sufrió nuestro cancionero? ¿O nos resentiremos con el “esclavo fiel” por esos cambios?

Aunque es inevitable sentir tristeza, seguro que también será inevitable sentir alegría, seguridad y devoción cuando cantemos por primera vez cánticos como “Jehová te dará fuerzas” (60), “¿Te ves en el nuevo mundo?” y “¡Este es el camino!” (65). No hay duda que Jehová sigue dándonos lo que necesitamos de formas agradables y “Cantemos a Jehová” es prueba de eso. Entonces, ¿le dará usted la importancia que se merecen nuestros cánticos del Reino? Si en su congregación aún se usa “Canten Alabanzas a Jehová”, ¿cantará con todo el corazón cuando, por última vez, cante cada uno de los seis cánticos que nos restan? ¡Jehová se merece alabanza! Nosotros tenemos el privilegio de cantarle, así que, como se dijo en el discurso de presentación del nuevo cancionero: “Sin importar si somos expertos o aprendices… ¡Cantemos a Jehová!”.


¿CÓMO PUEDO CANTAR BIEN?
No importa tanto su voz, sino la condición de su corazón. Jehová no ve si tiene voz de barítono o soprano, sino que le cante de todo corazón y con devoción. Puesto que se requiere devoción, fe y convicción para que Jehová acepte nuestra alabanza es posible que las siguientes recomendaciones le sean útiles:

1. ENTIENDA LA LETRA: Para tal propósito es necesario que al prepararse para la reunión también se prepare con los cánticos. Fíjese en el título y lea la letra y el versículo bíblico cuidadosamente en el que está basado. Cantemos a Jehová trae textos bíblicos auxiliares, léalos también y busque la relación de esos versículos con la letra del cántico. Para Canten Alabanzas a Jehová —que contiene un gran número de simbolismos y profecías— pregúntese, ¿qué significa esto? O ¿por qué se incluye en el cántico? Por ejemplo, ¿podría usted explicar porqué la última estrofa del cántico 195 incluye las palabras: “Entren al templo ya; busquen favor de Jah”? pues bien ¿qué significa entrar al templo de Jehová y cómo podríamos hacerlo los que no somos miembros del “rebaño pequeño”? Para eso es necesario entender qué es el templo de Jehová al que se refiere el cántico. Cuando logre entender todo el cántico estará listo para cantarlo apropiadamente.

2. PIENSE EN CÓMO APLICAR LA LETRA: Ya que ha entendido la letra pregúntese: “¿Cómo debería esto influir en mi?” El cántico 105 (de Canten Alabanzas a Jehová) dice: “De casa en casa vamos, diciendo la verdad, diciendo que ya reina el Hijo de Jehová.”, así que podría preguntarse: ¿Es el Reino mi tema principal de la predicación, o me limito a repartir revistas? Puesto que el cántico también dice: “Al individuo damos atención personal, estímulo al hermano. “¡Al Rey hay que aclamar!” podría preguntarse usted: ¿Realmente doy atención personal a los interesados, es decir, hago revisitas y conduzco estudios bíblicos? ¿Realmente me intereso en mis oyentes? ¿Le doy el lugar que Jesús se merece, o le doy a Jesús menos importancia de la que realmente debería tener? Aunque sabemos que Jehová es mayor que Jesús, nunca olvidemos que solo por medio de Jesús obtenemos la salvación, así que estimulemos al prójimo: “¡Al Rey (Jesús) hay que aclamar!”.

3. ABRA LA BOCA MÁS QUE CUANDO HABLA: Para una mejor articulación de las palabras y un mejor sonido, asegúrese de abrir la boca lo suficiente como para que el sonido salga apropiadamente.

4. ENVÍE EL AIRE AL DIAFRAGMA, NO A SUS PULMONES: Para enviar aire al diafragma haga como que lo envía al estómago y notará como este crece. Respire con la nariz y no con la boca. Párese erguido, nunca se agache para cantar.

5. NUNCA FUERCE SU GARGANTA: Si hay un tono agudo que no le sale es mejor que no fuerce su voz, cante lo más natural posible.

6. NO SE PREOCUPE DEMASIADO POR SU VOZ: No olvidemos que para Jehová nuestra voz no es lo más importante. Notará que si se preocupa mucho por su voz mientras canta, aunque logre afinarse a la perfección, no se preocupará debidamente por el mensaje del cántico, que al final es lo más importante. Preocúpese por su voz moderadamente y dele importancia máxima al mensaje del cántico y cántelo con el sentimiento debido.

¿CON QUÉ SENTIMIENTO DEBO CANTAR ESTOS CÁNTICOS?
91 – Siendo enseñados por Jehová: Para preparar el corazón piense en cómo se ha beneficiado de la educación divina. Al pensar en los problemas de los cuales se ha librado seguramente cantará este cántico con agradecimiento.

87 — La cena del Señor: Este cántico repasa la función de la pascua, a saber, conmemorar la poderosa liberación de los israelitas de Egipto, a la vez que muestra su antitipo, es decir, la liberación que se nos ofrece por medio del sacrificio de Jesús. En vista de esto, este cántico debe cantarse en forma de oración; con agradecimiento, intensidad y sinceridad.

105 — ¡Aclamemos al Primogénito de Jehová!: Nos habla del magnífico ejemplo de humildad de Jesucristo, su amor por su Padre y la recompensa que obtuvo, así como los beneficios que nos reportará su reinado. Cántelo con júbilo y respeto.

171 — La canción de victoria: Nos habla del poder que Jehová demostró con el ejército egipcio en 1513 a.E.C. y cómo lo volvió a demostrar cuando Jesús echó del cielo a Satanás y sus demonios en 1914. Este cántico debe entonarse victorioso, jubiloso y vigoroso.

195 —Este es el día de Jehová: Este cántico trata de lo que el Reino ha hecho desde 1914, lo que hará en el futuro cercano y lo que debemos hacer para beneficiarnos de él. Cántelo con alegría, confianza, seguridad y esperanza.