martes, 1 de mayo de 2012

¿Por qué el mundo nos odia?

“Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo” - Juan 17:19

Como usuario de internet se da cuenta que no es raro encontrar mentiras descaradas, medias verdades, burlas, insultos o chistes de mal gusto sobre nosotros, los testigos de Jehová, y como humano con sentimientos es obvio que le causa molestia, pero, ¿sabe por qué somos objeto de tales actitudes y cómo debemos reaccionar ante ellas? Existen tres razones básicas por las cuales somos odiados y las veremos en esta entrada.

1) No somos parte del mundo: Esta, quizás, sea la principal razón. Jesús dijo con claridad: “Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo. Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia” (Juan 17:19, 20). No nos extraña, en realidad no somos como la gente del mundo; somos muy diferentes a ellas, y sabemos que la actitud de la mayor parte de personas es cerrarse a lo que es diferente a ellas. Los cristianos estamos dispuestos a ir contra la corriente. Seguimos el consejo del apóstol Pablo de ‘cesar de amoldarnos a este sistema de cosas’ y defendemos con tenacidad elevadas normas morales y de conducta (Romanos 12:2). En vista de eso, ¿le extraña ser objeto de burlas por parte de muchos no cristianos?

2) Satanás influye en la actitud mental de muchos: El apóstol Pablo habló del “espíritu que ahora opera en los hijos de la desobediencia” (Efesios 2:2). Sabemos que ese espíritu es la actitud general que domina a la mayor parte de personas de este mundo, ¿y de dónde proviene ese espíritu? En ese mismo versículo la Biblia habla del “gobernante de la autoridad del aire”, ese aire es lo mismo que el “espíritu del mundo”, y es obvio que ese gobernante es Satanás el Diablo. Jesús lo llamó el “gobernante de este mundo” y el apóstol Pablo dijo bajo inspiración: “tenemos una lucha, no contra sangre y carne, sino contra los gobiernos, contra las autoridades, contra los gobernantes mundiales de esta oscuridad, contra las fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales” (Efesios 6:11, 12). De modo que valiéndose de su influencia en las personas Satanás se vale para atacarnos. Recuerde que la palabra griega usada en este texto para “lucha” (πάλη, pále) significa literalmente “lucha cuerpo a cuerpo”, así que Satanás usa cualquier medio para desanimarnos.

3) Por nuestro mensaje: Refiriéndose a la costumbre romana de hacer procesiones triunfales en donde llevaban como esclavos a los vencidos en batalla el apóstol Pablo dijo: “¡Mas gracias a Dios que siempre nos conduce en una procesión triunfal en compañía con el Cristo y hace que el olor del conocimiento de él sea perceptible en todo lugar por medio de nosotros!” (2 Cor. 2:14). En esas procesiones se solía quemar especias perfumadas. Ese aroma es comparado al mensaje de Cristo que los cristianos predicamos. Pero luego el apóstol pasa a decir: “Porque somos para Dios un olor grato de Cristo entre los que están siendo salvados” (v. 15). En las procesiones triunfales del mundo romano los perfumes que llenaban las calles eran un olor que era grato; un olor que anunciaba victoria. De la misma forma, nuestra predicación es un olor grato para Jehová y para las personas que están dispuestas para vida eterna. Estas son aquellas que aceptan el mensaje bíblico con disposición de ánimo, “los que están siendo salvados” y que obtendrán la vida eterna pues el versículo 16 dice de estas personas que es “un olor que proviene de vida para vida” (Hechos 13:48). Pero el versículo continúa: “y entre los que están pereciendo; a estos un olor que proviene de muerte para muerte” ¿Qué significan esas palabras? En la procesión romana llevaban a los prisioneros de guerra. Puesto que habían sido vencidos el aroma de las especias perfumadas sólo eran un aroma de humillación y muerte; algo desagradable. Pues, lo mismo sucede con quienes rechazan el mensaje bíblico. Para ellos los testigos somos apestosos, molestos, debido a nuestro mensaje, somos “uno olor que proviene de muerte”, y, ¿cuál será el resultado? La Biblia responde: “muerte”. Es decir, para los ‘que están pereciendo’ olemos detestablemente.

Todo esto no nos extraña. Recordemos que por ser cristianos estaremos siempre en el ojo del huracán. Muchas personas no se fijan en el hecho de que la gran mayoría de testigos somos honrados, sociables, educados, cultos, excelentes ciudadanos. No, ellos sólo se fijan en lo que para ellos está mal. Bien dijo la Biblia sobre los apóstoles de Cristo: “porque hemos llegado a ser un espectáculo teatral al mundo, tanto a ángeles como a hombres” (1 Corintios 4:9). El hecho de que no seamos apóstoles de Cristo no es impedimento para ser el centro de atención. ¡Seguimos siendo odiados por aquellos ‘que están pereciendo’!

Pero eso no hace de nosotros personas amargadas o desdichadas. Jesús dijo: “Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa” (Mateo 5:11). En realidad, sería preocupante si tuviéramos la aprobación de todo el mundo. Recuerde que Jesús dijo que el mundo nos odia por no ser parte del mundo, así que si el mundo no nos odiara querría decir que somos parte del mundo, y las Escrituras dicen con claridad: “¿no saben que la amistad con el mundo es enemistad con Dios? Cualquiera, por lo tanto, que quiere ser amigo del mundo está constituyéndose enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

Entonces, ¿cómo deberíamos reaccionar ante ataques, burlas e insultos? Es obvio que como humanos no somos inmunes a los sentimientos, pero recordar que esto es un indicio de que tenemos la aprobación divina hará que nos sintamos felices por ser vituperados por causa del nombre de Cristo. Además, recordar el ejemplo de Jesús mismo nos dará la respuesta sobre cómo actuar ante la apatía: “Cuando lo estaban injuriando, no se puso a injuriar en cambio. Cuando estaba sufriendo, no se puso a amenazar, sino que siguió encomendándose al que juzga con justicia” (1 Pedro 2:22). Y justo antes de decir esas palabras el apóstol Pedro señaló que Cristo dejó ese dechado para que siguiéramos “sus pasos con sumo cuidado y atención” (v. 21). De hecho, ese es el verdadero significado de la palabra “cristiano”: seguir los pasos de Cristo. Y ante situaciones en que se pone a prueba nuestro aguante y autodominio demostraremos que de verdad seguimos a Jesús, que de verdad amamos a nuestro prójimo y de que estamos conscientes del privilegio que tenemos de ser representantes del Dios Altísimo aquí en la tierra.

Así que no nos desanimemos por las burlas y la apatía, ‘grande es nuestro galardón’ si aguantamos todas estas pruebas. Apreciemos, por lo tanto, el privilegio que tenemos de ser odiados por causa del nombre de Cristo y no nos detengamos en nuestra importante labor de seguir santificando el nombre de Dios mediante nuestra predicación y nuestra conducta.

viernes, 10 de febrero de 2012

El insuperable valor de la educación divina


“Pues, en cuanto a eso, de veras sí considero también que todas las cosas son pérdida a causa del sobresaliente valor del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. Por motivo de él he sufrido la pérdida de todas las cosas y las considero como un montón de basura, a fin de ganar a Cristo” — Filipenses 3:8

(Transcripción de un discurso de la Escuela del Ministerio Teocrático)

Todos sabemos que el apóstol Pablo era una persona educada y muy influyente en su comunidad. Y también sabemos que rechazó esa educación e influencia y que cambió su estilo de vida por convertirse al cristianismo, ¿por qué tomó esa decisión? Él nos lo explica en la carta a los filipenses capítulo 3 versículo 8. Dice: “Pues, en cuanto a eso, de veras sí considero también que todas las cosas son pérdida a causa del sobresaliente valor del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor.” Es evidente, entonces, que él consideraba muy valioso el conocimiento de Cristo, pero, ¿por qué le daba tanto valor? Para entenderlo pensemos en la educación que nosotros hemos recibido y comparémosla con el conocimiento de las personas que este mundo considera sabias e influyentes.

Pongamos como ejemplo a un teólogo eminente y uno de los más influyentes del mundo, el Papa Benedicto XVI. El 28 de mayo de 2006, hablando del holocausto en el campo de concentración de Auschwitz se preguntó desconcertado: “¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué permaneció callado? ¿Cómo pudo tolerar este exceso de destrucción[?]” Si el líder espiritual de cientos de millones de personas y cabeza espiritual de una iglesia considerada universal no sabe las respuestas a esas preguntas, ¿no se siente usted privilegiado al conocer esas respuestas bíblicas y poder explicárselas a otras personas? Y eso a pesar de que ninguno de los que estamos aquí presentes se considera un “teólogo eminente”.

Tal vez no nos hemos puesto a pensar en todo lo que sabemos gracias a la educación divina. Por ejemplo, quizás hemos hablado con líderes de iglesias que dicen haber estudiado teología en seminarios, o, por el contrario, tal vez hemos hablado con personas que saben de ciencia y dicen creer en la evolución. ¿Se ha dado cuenta de que Jehová nos ha educado en todos esos temas? Por ejemplo, ¿qué piensa de esta magnífica obra teólogica? (Muestra el folleto “¿Debería creer en la trinidad?"). O si hablamos de ciencia, ¿está usted familiarizado con estas excelentes obras de índole científica? (Muestra el folleto “El origen de la vida. Cinco cuestiones dignas de análisis” y el libro: “La vida… ¿cómo se presentó aquí? ¿por evolución o por creación?”). Esto demuestra que Jehová en verdad nos está educando en temas profundos, y nos está dando educación de la más alta calidad.

Pero el valor de la educación divina no se mide únicamente en su impacto intelectual. También debe tener un impacto en nuestras vidas. ¿Realmente influye en nuestras vidas esta educación?

Jehová, en Isaías 48:17 se presenta a sí mismo como ‘aquel que nos enseña para nuestro propio beneficio’. Pensemos en la información contenida en los dos tomos de la obra “Los jóvenes preguntan”. A lo largo de los años la organización nos ha dado publicaciones como: “La felicidad, ¿cómo hallarla?”, “Escogiendo el mejor modo de vivir” y “El secreto de la felicidad familiar”, ¿verdad que el aplicar el consejo de tales publicaciones hace que tengamos vidas satisfactorias y felices?

Note lo que Jesús dijo sobre toda esta educación. Abra su Biblia en el evangelio según Juan, en el capítulo 6 versículo 45, y acá Jesús está hablando de nosotros, los que hemos sido atraídos a él para ser sus discípulos. Dice: “Está escrito en los Profetas: ‘Y todos ellos serán enseñados por Jehová’”. Todas las publicaciones de las que hemos hablado son prueba de que Jehová, en realidad nos está enseñando.

Pero note la expresión de Jesús cuando dice: “Y todos ellos serán enseñados por Jehová”. Dice “todos”. Esto quiere decir que todos nosotros, todos los que estamos presentes esta noche, estamos siendo educados por Jehová. En vista de todos estos hechos, la pregunta que debe surgir en su mente y en mi mente es: “¿Estoy aprovechando al máximo la educación divina? ¿O la he dado por sentada?” Pero, ¿cómo hacemos para aprovechar la educación divina?

En primer lugar no debemos olvidar que el único medio que Jehová utiliza para revelarse a nosotros es este, la Santa Biblia (muestra una Biblia al público). Y Jehová quiere que la leamos todos los días, ¿estamos haciendo el esfuerzo por leerla diariamente?

También hemos hablado de las ayudas bíblicas que nos da a través de su organización terrestre. Tan sólo en los últimos 10 años se han publicado más de 400 números de las revistas La Atalaya y ¡Despertad! 15 libros, 17 folletos y muchas más publicaciones en muchos idiomas. ¿Procuramos mantenernos al día con la lectura de las publicaciones? Por ejemplo, ¿está por lo menos familiarizado con las publicaciones que se presentaron en la última asamblea de Distrito? ¿O en cuanto las recibió las guardó?

Finalmente, debemos continuar haciendo lo que estamos haciendo esta noche. El hecho de que estemos aquí reunidos indica que queremos ser educados por Jehová. Así que continuemos asistiendo asiduamente a las reuniones y asambleas.

Meditemos profundamente en todo lo que la educación divina ha hecho por nosotros. Leamos la palabra de Jehová diariamente y las publicaciones de la organización y no abandonemos el reunirnos. Demostrémosle a Jehová que apreciamos su conocimiento y demostremos con hechos que consideramos la educación divina como un tesoro de insuperable valor.

jueves, 5 de enero de 2012

¿Ayudamos a la oveja herida?

“Den su apoyo a los débiles” — 1 Tes. 5:14

Cuando se siente mal, ¿a quién acude? Si es una enfermedad física, seguramente querrá recurrir a su médico, ¿no es cierto? Pero, ¿qué sucede si es una enfermedad espiritual? Vez tras vez se compara a los ancianos de congregación como médicos que pueden ayudarnos a sanar espiritualmente, especialmente si hemos cometido pecados graves y necesitamos ayuda para recibir el perdón de Jehová.

Santiago 5:14 dice: “¿Hay alguno enfermo entre ustedes? Que llame a [sí] a los ancianos”. Aunque el discípulo no habla específicamente de pecados graves en este versículo, es obvio que cuando alguien pecó, ¡es porque está enfermo espiritualmente! De hecho, los versículos siguientes sí hablan de la confesión y el perdón de pecados.

Muchos hermanos han seguido esta amonestación y ha acudido a los ancianos solicitando ayuda para reponerse espiritualmente. Quieren tener una posición limpia delante de Jehová y por ello confiesan sus transgresiones, ¿cómo debería ver la congregación a estos cristianos?

CUANDO ALGUIEN ES CENSURADO PÚBLICAMENTE

Durante la audiencia con el comité judicial, los ancianos de la congregación evalúan el grado de arrepentimiento de la persona. Cuando alguien rechaza de plano las normas de Jehová y deja que el pecado sea una práctica en su vida y no muestra ningún arrepentimiento, los ancianos obedecen la exhortación bíblica: “Remuevan al [hombre] inicuo de entre ustedes” (1 Cor. 5:13).

Sin embargo, la gran mayoría de personas que acuden a los ancianos, van buscando ayuda. En caso de probarse que la persona está sinceramente arrepentida, los ancianos procuran curar a esta persona, “untándolo con aceite en el nombre de Jehová” (Compare Santiago 5:14 con Salmo 141:5). Esta acción implica reprensión, censura (2 Tim. 4:2). Cuando el pecado es de conocimiento general, los ancianos hacen un anuncio a la congregación informando que la persona ha sido censurada. ¿Cómo deberíamos ver a los hermanos que fueron censurados?

Primero, debemos recordar que no están bajo censura, como si estuvieran bajo una especie de prueba o algo así. Ellos ya han sido censurados y hay evidencia de que han corregido su mal proceder; de lo contrario hubieran sido expulsados de la congregación.

Hay quienes ven a estos hermanos como “malas compañías”. Es cierto que espiritualmente no están tan saludables como se espera de la mayoría de hermanos de la congregación. ¿Implica esto que debemos cortar todo trato social con esta persona? No es lo que el esclavo fiel y discreto ha dicho. Sin embargo, si algún hermano tiene razones para considerar a alguien que fue censurado como “mala compañía”, está en su derecho de evitar el compañerismo estrecho con este hermano. Sin embargo, antes de proceder de ese modo preguntémonos: ¿Tengo razones sólidas para creer que puede ser mala influencia para mí? ¿Hay motivos para creer que aún continúa practicando el pecado? ¿O será que estoy tomando la actitud del fariseo de la ilustración de Lucas 18:9-14?

En cualquier caso, nuestro principal interés debería ser amar a Jehová y mostrar amor al prójimo. Seguimos la exhortación de 1 Juan 3:18 de no amar sólo de palabra y con la lengua, sino en hecho y verdad. Por lo tanto, antes de apresurarnos a juzgar a un hermano, evaluamos si podemos ayudarlo a recuperar fuerzas espirituales y evitamos cualquier actitud farisaica que evidencia que nos consideramos demasiado justos (Eclesiastés 7:16).

Es cierto que los ancianos que componen el comité judicial tienen la responsabilidad de ayudar a la oveja bajo su cuidado, pero todos los miembros podemos hacer que esta se sienta apreciada en la congregación, y que continúe con el deseo de permanecer en ella. Pero, ¿qué sucede si pareciera que los ancianos han abandonado a la oveja?

¿UNA OVEJA HERIDA ABANDONADA?

Cuando un hermano acepta ser anciano de congregación, acepta la responsabilidad de cuidar de las ovejas. A partir de ese momento tiene la obligación de velar por las almas de los hermanos (1 Ped. 5:1-4). Especialmente cuando un hermano precisa ayuda ellos recuerdan que tienen la responsabilidad de juzgar y ayudar en representación de Jehová. Por eso procuran tratar con amor, dignidad y respeto a las ovejas. Tratan con paciencia a las ovejas heridas que desean ser sanadas.

Los ancianos saben que la ayuda no se puede brindar en una única audiencia con el comité judicial. La ayuda que la oveja precisa debe ser continua hasta que esté plenamente recuperada. Los ancianos deben ayudarla a no caer de nuevo en el pecado.

Sin embargo, muchas veces hay hermanos que se han sentido abandonados por los ancianos de la congregación, ¿qué es lo que realmente ha sucedido en estos casos? ¿Cómo podemos ayudar a un hermano que se siente de esa forma?

Primero que nada, recordemos que los ancianos siguen siendo imperfectos igual que nosotros. Aparte de ver nuestros problemas, ellos deben atender muchas responsabilidades en la congregación, quizás atender otros casos judiciales, y aparte, atender su trabajo, su esposa y quizás sus hijos. ¿Están los ancianos a nuestras órdenes para cuando nosotros lo queramos? Por supuesto que no. Ellos limitan tiempo de sus propias actividades para atender nuestros asuntos. ¿No deberíamos estar agradecidos por ello?

¿Justificaría esto que un hermano enfermo espiritualmente sea abandonado tras el comité judicial? ¡De ninguna manera! Recordemos que tras ser recomendado como anciano, y ser aprobada esta solicitud, queda en manos del hermano si aceptará el nombramiento o no, y al aceptar ese cargo, el hermano anciano ha aceptado con ella todas las responsabilidades y obligaciones que como consecuencia vienen. Se espera que ellos estén listos a ayudarnos. Y no hace falta mucho tiempo para que briden ayuda. Basta con que en el ministerio del campo o en las reuniones cristianas muestre un poco de interés en el hermano que ha sido censurado.

¿Qué pasa cuando un hermano se queja con nosotros de que ha sido abandonado por los ancianos? No nos apresuremos a juzgar ninguna de las dos partes. Jehová no nos ha dado el derecho de hacerlo. Consideremos todas las posibilidades, y en lo posible, mantengámonos neutrales en el asunto y siempre procuremos animar al hermano que fue censurado.

Si no tenemos equilibrio podríamos caer en dos serios problemas ante esta situación. El primer problema podría deberse a nuestro celo por la verdad y nuestro amor por la organización terrestre de Jehová. Quizás lleguemos a la conclusión de que los ancianos en verdad han hecho todo lo que está en sus manos, pero que el hermano ha mostrado necedad y no se ha dejado ayudar, pero, ¿nos consta que esto ha sido así? Al insinuar que los ancianos siempre están en lo correcto, y que es el hermano el del problema, ¿podría ser que nos estemos pareciendo a los falsos amigos de Job, que lo culparon de todos sus males diciendo que Jehová era justo y que el hombre no merece nada bueno de parte de él? Recordemos, los ancianos son imperfectos y no nos consta qué han hecho o dejado de hacer a fin de ayudar al hermano. En vista de esto, es mejor no culpar al hermano. Es cierto que si no hubiera descuidado su espiritualidad no se enfrentaría a tal situación, pero debemos procurar, no ver lo que hizo o dejó de hacer, sino cómo podemos ayudarlo de ahora en adelante.

Pero podría presentarse el otro problema, totalmente opuesto a este primero. Quizás con el afán de animar al hermano le demos la razón en todo lo que dice, y hasta critiquemos a los ancianos. ¡Este sería otro gran error! Tanto el apóstol Pedro como el discípulo Judas advirtieron con claridad —e incluso severidad— sobre la crítica a los ancianos. Se dice de las personas que caen en la murmuración que son “olas bravas del mar, que lanzan como espuma sus propias causas de vergüenza; estrellas sin rumbo fijo, para las cuales la negrura de la oscuridad permanece reservada para siempre” (Judas 13). ¡No queremos que se diga eso de nosotros! No debemos ignorar el hecho de que no sabemos qué ocurrió con exactitud durante la audiencia con el comité judicial o qué arreglos tienen hechos ya los ancianos para ayudar al hermano. En vista de que no tenemos todos los detalles y nunca los tendremos, recordemos estas palabras: “Sin embargo, estos [hombres] están hablando injuriosamente de todas las cosas que realmente no conocen; pero [en cuanto a] todas las cosas que sí entienden naturalmente como los animales irracionales, en estas cosas siguen corrompiéndose” (Judas 10; compárese con 2 Pedro 2:12).

En vista de esto, ¿no deberíamos mantenernos al margen de la disputa sobre quién está mal? Jehová no nos ha concedido el derecho de juzgar este tipo de situaciones, y si los ancianos han hecho bien su trabajo o no, es algo por lo cuál ellos mismos deberán entregar cuentas a Jehová, ¿no es este hecho suficientemente serio?

Por lo tanto, evitemos por todos los medios ponernos a favor o en contra de un hermano en esta situación. Evitemos bajo toda circunstancia la murmuración, pero también evitemos juzgar al hermano. Procuremos ayudarlo. Hagamos que se sienta amado en la congregación y recordémosle el amor que Jehová le tiene. No dejemos que una oveja herida muera espiritualmente.

No sólo los ancianos pueden ayudar a las ovejas lastimadas; todos podemos tomar parte en esta labor. Sigamos, por lo tanto, el consejo del apóstol Pablo a los tesalonicenses: “hablen confortadoramente a las almas abatidas, den su apoyo a los débiles” (1 Tes. 5:14).

sábado, 6 de agosto de 2011

¿NECESITA AYUDA?

El conocimiento que Jehová nos proporciona mediante su organización terrestre no se compara en lo más mínimo al conocimiento que las iglesias de la cristiandad dan.

La organización de Dios lleva décadas proveyendo alimento espiritual a través de revistas, libros y folletos. Muchas veces sucede que nos topamos con preguntas cuya respuesta no encontramos, ¿qué haremos? Lo más recomendable es acudir a los ancianos de su congregación.

Si aún así la respuesta no ha quedado clara, o la respuesta se encuentra en una publicación muy antigua que no está a su disposición, siéntase libre de escribirnos, y con mucho gusto trataremos de darle ayuda.

También, si tiene dudas sobre cualquiér asunto musical relacionado con alguno de nuestros cancioneroes, especialmente
Cantemos a Jehová, y sobre cómo cantar correctamente nuestros cánticos, también nos gustaría ayudar.

Que la bendición de Jehová esté sobre todos ustedes, hermanos lectores, y que siga bendiciendo sus esfuerzos por servirle lealmente.

lunes, 1 de agosto de 2011

ENTENDIENDO LA ORGANIZACIÓN DE JEHOVÁ, PARTE 3 — LA SOCIEDAD

“Búsquense siete varones acreditados de entre ustedes, […] para que los nombremos sobre este asunto necesario; pero nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la palabra”
— Hechos 6:3, 4 —

Era el año 1881 y desde hacía ya un par años la revista Zion’s Watch Tower se estaba publicando. Charles Taze Russell, quien entonces encabezaba la obra de los Estudiantes de la Biblia, vio necesario formar una sociedad que facilitara legalmente la distribución de Biblias, revistas y tratados, de ahí que se fundara la Zion’s Watch Tower Tract Society, actualmente conocida como Watch Tower Bible and Tract Society. Desde su mismo inicio esta sociedad fue vista como el conducto usado por Jehová para dar alimento espiritual. El libro Los testigos de Jehová… Proclamadores del Reino de Dios declara “que cuando La Torre del Vigía mencionaba ‘la Sociedad’ no se refería sencillamente a un instrumento jurídico, sino al grupo de cristianos ungidos que había instituido aquella entidad legal y que se valía de ella. De modo que la expresión significaba el esclavo fiel y discreto con su Cuerpo Gobernante” (página 219).

Durante años muchos hermanos usaron expresiones como: “la sociedad dice” o “la sociedad enseña”, teniendo el punto de vista expresado en el libro Proclamadores, ¿ha cambiado este punto de vista? ¿Es la “sociedad” lo mismo que el “esclavo fiel”? ¿Qué relación tiene con el Cuerpo Gobernante?

Recordemos que el “esclavo fiel y discreto” está formado por todos los cristianos ungidos que aún viven en la tierra, y es representado por el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. La Sociedad se fundó a fin de facilitar la labor de predicar las buenas nuevas del Reino predichas por Jesús y se fundó en 1880. Por otra parte, el “Esclavo Fiel y Discreto” predicho por Jesús se fundó en el año 33 E.C. cuando Jehová derramó espíritu santo sobre los 120 discípulos reunidos en Jerusalén. Esto hace evidente que hay una diferencia entre el “esclavo fiel” y “la Sociedad”. Aún así, durante el siglo pasado la Sociedad se veía como la representante de ese esclavo, por eso el libro Proclamadores decía que la Sociedad representaba a los ungidos que la formaron, así que era vista como el Esclavo Fiel y su Cuerpo Gobernante. No son sinónimos, pero la Sociedad se veía como la representante del Esclavo Fiel.

Teniendo este punto de vista, la función del Cuerpo Gobernante era apenas parecida a su forma actual y era constituido por la junta directiva de la Sociedad. La mayor responsabilidad sobre temas doctrinales recaía sobre el presidente de la Sociedad. Recordemos que el primer presidente fue Charles Taze Russell, sucedido por Joseph F. Rutherford, y este a su vez, sucedido por Nathan H. Knorr. Durante la presidencia de Knorr se vio necesario hacer un reajuste sobre este punto, pues según Hechos 15, la decisión doctrinal tomada sobre la circuncisión fue una decisión unánime (Hechos 15:25). Muchos cambios relacionados con la Sociedad se empezaron a realizar.

Antes del año 1944 únicamente los miembros de la corporación que hicieran una donación a la Sociedad podían votar para elegir a los siete directores de la Sociedad, pero en ese año, justo al final de las “dos mil trescientas tardes y mañanas” predichas en Daniel 8:14, se tomó una nueva medida: ahora los miembros de la corporación se limitarían a 500 y que estos deberían ser, en términos generales, miembros ejemplares y activos en la obra, que ahora podrían votar sin importar cuánto donaran a la sociedad. Esta medida sin duda fue una mejora, pero el problema persistía, los directores de la sociedad seguían viéndose como el Cuerpo Gobernante, y esto daba la apariencia que el Cuerpo Gobernante era elegido por votación democrática por los miembros de la corporación.

Para 1971 se empezaba a aclarar aún más este asunto. Durante la reunión anual de ese año se analizó la cuestión de la relación existente entre el Cuerpo Gobernante y los directores de la Sociedad. En esa reunión se explicó que las votaciones para elegir presidente, vicepresidente y secretario-tesorero de la Sociedad eran un requisito legal que el estado de Pensilvania exigía. Que la función de los hermanos escogidos como tales expiraría a cada tres años y que entonces se necesitaría una reelección. Esto difiere del Cuerpo Gobernante pues en primer lugar, el Cuerpo Gobernante no tiene ni vicepresidente ni secretario-tesorero, sólo un hermano que preside las reuniones. Además, la función como miembros del Cuerpo Gobernante es vitalicia y su elección no la hace hombre alguno, sino Jesucristo mismo. Esto deja algo muy claro: hay una gran diferencia entre la Sociedad y sus agentes, y el Cuerpo Gobernante.

Por su experiencia y madurez, casi siempre (si no es que siempre), los miembros de la corporación elegían a miembros del Cuerpo Gobernante como miembros de la junta directiva. Así que de todas formas, el Cuerpo Gobernante seguía estrechamente relacionado con la junta directiva, y por lo tanto, el presidente de la Sociedad seguía siendo el hermano más prominente, quizás de todo el mundo.

Tanto así que cuando N. H. Knorr murió y el hermano Fred Franz lo sucedió en la presidencia de la Sociedad, la revista Time declaró en su número del 11 de julio de 1977: “Aunque pocas personas conocen su nombre él ha adquirido poder mayor que aquel del Papa sobre 2.2 millones de almas alrededor del mundo”. Pero las cosas estaban cambiando, porque esa era la voluntad de Jehová.

Algún tiempo atrás el Cuerpo Gobernante había repartido responsabilidades a distintos comités, y eventualmente el presidente dejó de ser el miembro más prominente, al menos dentro del mismo Cuerpo Gobernante. Pasó algún tiempo antes que los hermanos de todo el mundo vieran de forma clara el cambio en la situación.

Al haber distintos comités supervisados por miembros del Cuerpo Gobernante el trabajo se realizaba bajo el entero Cuerpo, más bien que bajo la supervisión de un solo hombre. El papel de presidente de la Sociedad pasó de ser el puesto más prominente dentro de la Organización terrestre de Jehová a ser lo que realmente debió ser: un requerimiento puramente legal.

Este cambio evitó dar prominencia indebida a individuos y centrarse más en Jehová, Jesucristo y cómo mediante el espíritu Santo estos dirigen la obra a través una organización más que mediante un solo hombre.

Pero la situación se podía mejorar aún más. Durante todos esos años evidentemente la voluntad de Jehová era que los directores de la Sociedad fueran ungidos. Pero un cambio se avecinaba casi inesperadamente.

Como ha quedado claro en los párrafos anteriores, el Cuerpo Gobernante debe atender una labor puramente espiritual, mientras que la Sociedad una labor puramente legal. Cuando en el siglo I surgió un asunto con la repartición de alimentos, el Cuerpo Gobernante (formado por los doce apóstoles) dijo: “No es cosa grata el que nosotros dejemos la palabra de Dios para distribuir [alimento] a las mesas”, y luego dio las instrucciones que encontramos Hechos 6:3, 4 sobre buscar varones llenos de espíritu para que estos se ocuparan de los alimentos, mientras ellos se dedicaban al estudio y la oración. El Cuerpo Gobernante de tiempos modernos también siguió este ejemplo. Durante la reunión anual del año 2000 realizada el 7 de octubre se dio un anuncio impresionante: Ya no era obligatorio que los directores de la sociedad fueran ungidos, sino que ahora podrían llevar esta responsabilidad miembros de las “otras ovejas”. De hecho, actualmente el presidente de la Sociedad es un hermano con la esperanza terrenal.

Este cambio permite al Cuerpo Gobernante centrarse aún más en asuntos espirituales que dispensarán en forma de “alimento” a la congregación mundial de hermanos, mientras que los directores de la Sociedad se encargarán de los asuntos legales para facilitar la obra de predicar y publicar las Buenas Nuevas.

Todo esto nos ha ayudado a entender aún más cómo está trabajando actualmente el pueblo de Dios, y al mismo tiempo actualiza nuestro entendimiento sobre la Sociedad y el Cuerpo Gobernante, y por lo tanto, nos ayuda a pulir nuestro dominio del “lenguaje puro”.

Si usted revisa nuestras publicaciones de años recientes notará que ya no utiliza el término “la Sociedad” para referirse a la fuente de enseñanzas. Cuando se usa esta expresión se usa para referirse a la corporación Watch Tower. También notará que ya no se usan expresiones como “quien era presidente de la Sociedad en aquel entonces”, sino se ha cambiado por: “quien dirigía la obra en aquel entonces”. Estos detallitos nos ayudarán a estar al tanto sobre las nuevas "reglas gramaticales” de nuestro lenguaje, que progresivamente va mejorando.

Sin duda alguna, es un gozo servir en una organización progresiva, que está dispuesta a hacer los cambios que su amo Jesucristo dicte a fin de traer bienestar a la hermandad mundial, y dar honra, gloria y prominencia únicamente a aquel que la dirige: Jehová Dios.

viernes, 29 de julio de 2011

¿Podrá cantarlo bien? Cántico 97

En los principios del cristianismo el canto se destacó en la adoración verdadera. Jesús y sus apóstoles cantaron juntos después de la cena, en la víspera de la muerte de Jesús. (Marcos 14:26) Pablo y Silas, en prisión, cantaron en voz alta, y todos podían oírlos. (Hechos 16:25) Como David, el apóstol Pablo fue entusiasta del canto en la adoración. Más de una vez estimuló a sus compañeros de creencia a cantar canciones de alabanza a Jehová. (Efesios 5:18, 19; Colosenses 3:16)

En la adoración cristiana de hoy día el canto también se destaca. En 1905 se publicó el libro Hymns of the Millennial Dawn (Himnos de la aurora del milenio). La portada describe así sus 333 canciones o cánticos: “Una selecta colección de salmos e himnos y cánticos espirituales para ayudar al pueblo de Dios a cantar y celebrar con melodía en sus corazones al Señor”.

Después, en 1928, un libro de cánticos revisados suministró 337 canciones. Este libro se titulaba Songs of Praise to Jehovah (Cánticos de alabanza a Jehová), y su prólogo decía: “Se verá que estas canciones armonizan con las verdades divinas que han de entenderse ahora”. Sin embargo, al pasar los años y aumentar la luz de la verdad quedó claro que en algunos de estos cánticos influía el pensamiento de la religión falsa. Además, al darse más atención a la declaración pública de la fe se necesitaron canciones del Reino que animaran a predicar las buenas nuevas. (Mateo 24:14; Hebreos 13:15)

En 1944 se proveyó el Kingdom Service Song Book (Cancionero para el servicio del Reino), con 62 cánticos. Entonces, dos decenios después (en inglés en 1966 y en español en 1969), se presentó el libro Cantando y acompañándose con música en su corazón. Este contenía 119 cánticos del Reino que abarcaban todo aspecto de la vida y la adoración cristianas, enfatizaban el testificar activamente a otros y dirigían alabanza a Jehová Dios y Cristo Jesús.

Pasaron casi dos décadas, y la luz de la verdad siguió aumentando. (Proverbios 4:18) Hasta que llego aquel querido cancionero Canten alabanzas a Jehová (se publico en inglés en 1984; en español en 1986). Tenía 225 cánticos del Reino, y la letra y la música fueron compuestas, todas ellas, por siervos dedicados de Jehová de todas partes de la Tierra.

Tal como se nos menciona en la Biblia la luz se hace cada vez mas brillante, y es por eso que pasado los años, se observó que se necesitaba otro cancionero. Por eso, recientemente se publicó el cancionero Cantemos a Jehová, que contiene 135 melodías, muchas de las cuales son nuevas, y otras son del antiguo libro, pero con detalles mejorados.

Pero ahora… ¿Podrá cantarlos bien?
Si bien es cierto algunas melodías de los antiguos cánticos están aun vigentes debemos darnos cuenta que NO SON IGUALES, por lo tanto, hemos de ser cautos y no confundirnos al cantar, confiándonos de que aquella melodía se cantaba de cierta manera en el antiguo cancionero, ya que al encontrarnos con los cambios que se han realizado, confundiremos a los demás hermanos, y no cantaremos bien el cántico.

Es muy importante que, como se ha sugerido en diversas ocasiones por el esclavo fiel, ensayemos en nuestros hogares, nos demos el tiempo de poder escucharlos, y así llegar preparados a rendir alabanza a Jehová en canción, y que al mismo tiempo, a la hora de cantar los cánticos nos resulte mucho mas fácil.


¿PODRÁ CANTARLO BIEN? I parte.
Cantemos a Jehová: Cántico 97 ¡Adelante, ministros del Reino!
Canten alabanzas a Jehová: Cántico 43 ¡Adelante, ministros del Reino!

Muchos recordamos aquella hermosa melodía, que a la hora de cantarlo tanto en el salón del Reino como en las asambleas, orgullosos casi gritábamos ese hermoso estribillo loando a nuestro Dios Jehová.

Pero aquel cantico ya no sigue igual. Si bien es cierto que la melodía inicial es casi la misma, casi antes de empezar el estribillo, hay una alteración importante que cambia todo el sentido de la canción.

La parte que ya no es igual es la siguiente.

Escuche, versión antigua: “(…) Glorificar nuestro servicio, por la manera de vestir. Valor tiene el fiel ministerio queremos a Dios bendecir. (…)”

Escuche versión nueva: “(…) No existe mayor privilegio que estar al servicio de Dios. Por eso, no aflojen el paso, proclamen su fe con valor. (…)”

A continuación está el vínculo para descargar un audio de comparación. Tiene únicamente la porción del cántico que ha sido cambiado. Escuche y compare:

http://www.megaupload.com/?d=IOWYGFQB

Pongamos todo de nuestra parte para aprender, ensayar y cantar bien los cánticos. El esclavo ya ha hecho hincapié en aquello, existen las herramientas, pero… ¿podrá cantarlo bien?


Texto e ideas por Felipe Gutiérrez.
Audio por Hugo Ixlá.

viernes, 15 de julio de 2011

MUY PRONTO: ¿PODRÁ CANTARLO BIEN?

¿A quién no le ha sucedida? El presidente de la reunión dice: "Vamos a entonar el cántico número **", la melodía empieza a sonar, y confiados en que ya sabemos la tonada, empezamos a cantar. A medio cántico, nos damos cuenta que ya no vamos al paso de la música... "¿qué raro?" piensa usted.

Las razones por las que eso sucede son obvias. Ha habido cambios severos en nuestro actual cancionero Cantemos a Jehová, y aunque hay muchos cánticos "iguales", hay diferencias, en tonalidad o en algunas partes, en ritmo.

El "Esclavo Fiel y Discreto" nos ha recomendado ensayar en casa esas melodías. Aún así, muchos de nuestros hermanos de todo el mundo, no conocen de notación musical. Por eso, este Blog se complace en anunciar que, tras varias semanas de inactividad, se renovará con una nueva sección titulada: "¿Podrá cantarlo bien?" que explicará detalladamente las diferencias que ha habido en los cánticos que permanecieron de Canten Alabanzas a Jehová. Contendrá audios de comparación, para que usted se de cuenta por sí mismo, cómo se cantaba y cómo debe cantarse ahora.

Sinceramente, mi amigo Felipe Gutierrez y yo, esperamos que esta sección no sea sólo de ayuda, sino hasta divertida, y nos ayude a mejorar nuestras alabanzas a nuestro gran creador, Jehová.